Yo creo que le gusto

Estaba en plan místico y cuando me pasa eso me pongo como loca a buscar en internet cosas. A veces me da por los aceites esenciales, otras por la meditación y esta vez por los chakras. ¡A ver qué es eso de los chakras y los reikis!

Terapia de sanación Reiki, autosanación Reiki, masajes Reiki… madre mía, ¡se me ha abierto un mundo!

Me decido por el masaje Reiki. Veo un sitio cerca de casa y muy bien de precio la verdad. Voy a probar a ver si esto me ayuda un poco a subirme el ánimo.

Le contacto por whatsapp, somos unos modernos ya en España.

El chico me cae bien, tiene muy buena onda, como dice mysister, y se le nota, no sé como explicar … ¿feliz?

Tardamos varios días en cuadrar una fecha en la que podamos los dos, «ya tenemos cita» me dice con un emoticono de cabeza y unas manos juntas.

Uy… que me conozco…. Este chico me va a gustar.

Y así fue. No solo eran las manos, era la voz, lo que contaba, eran sus «sonríe a la vida» que yo sé que, así fuera de contexto, es patético pero de verdad que me animaba mucho en sus sesiones.

En el segundo encuentro me dice que me tumbe en la camilla y me ponga cómoda. Él se retira a un lado y  se cambia de jersey, le veo el torso desnudo por el rabillo del ojo. Ahhhhhh, esto no se hace. En esa sesión no consigo relajarme mucho y yo creo que él lo nota.

Me comenta cuando acaba que tiene una hora de descanso hasta la siguiente cita y nos quedamos charlando. Salimos a la calle mientras se fuma un cigarro, perfecto no podía ser.  Yo no paro de ponerle ojitos, creo que me estoy enamorando, debo de tener sonrisa de idota perenne pero, porque siempre hay un «pero», me suelta… «pues mis hijos…»

¡Tiene hijos !  – le digo a Patsy con voz de llorica.

Bueno hija, puede que esté separado. Además en el confinamiento mira la de parejas que se han roto. Está subiendo el ratio de solteros, alguno te tiene que tocar – Patsy siempre con su hombro listo para acojer mis lágrimas.

Como soy así de simple, me lo creo. Seguro que sí, está separado. Yo he sentido esa tensión sexual entre nosotros, voy a ser positiva.

LLega nuestra cita número 3.

Llamo a la puerta y no me abren.

Espero 10 minutos.

Le mando un whatsapp.

Me contesta al día siguiente.

«Ah, perdona. Es que ese día no fuí porque no tenía citas. Me olvidé confirmar contigo. Lo siento»

Yo creo que le gusto.

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