El sarao al que no me invitaron

Si eres una segundona lo eres en todas partes.

Tenía ganas de volver a desahogarme un poquito, pero el trabajo me deja tan hecha polvo que, ni ganas de escribir me quedan, como para ir de saraos.

Y hoy quiero contar cómo ser súper Patética en el mundo laboral y como la suerte me da la espalda, ¡quién me pone la pierna encima!

El caso, que soy la tercera de abordo de una empresa pequeñita. Sí, tenemos directora, subdirector y la moi (lease «mua» que yo sé mucho de idiomas).

Ellos siempre van a los saraos y yo, me quedo compuesta y sin novio, como es natural.

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