Historias de la nieve – 1

Cierto que me da miedo andar por la nieve.

Cierto que siempre acabo cayéndome. Cierto que he salido sólo un par de veces a la calle y con un bastón de senderismo. Cierto que a veces soy un poco abuela. Continúa leyendo Historias de la nieve – 1

Sólo llevo un número

Recuerdo que recién cumplidos los 18 años mi madre me llevó al bingo.

Después de jugar un cartón y ver como en un par de minutos el dinero y el tiempo habían volado,  le dije que yo prefería mirar como ella marcaba los numeritos y yo guardarme el dinero. Nunca me han gustado los juegos de azar, igual es que en el fondo no creo en los cuentos de hadas. Continúa leyendo Sólo llevo un número

En el coche de papá

Con los progenitores hay un momento en el que pasas de ser hijo a ser padre.

Te piden parecer para todo, tecnología, bancos, seguros, el menú para las grandes ocasiones familiares…

Mi padre ha llegado a un punto en el que ya hasta me deja su coche. Él se sienta de copiloto y yo tomo los mandos. No me importa porque me gusta conducir, además creo que lo hago bastante bien, aunque todos pensamos que los que conducen mal son los demás. Continúa leyendo En el coche de papá

Decir adiós online

Ligar online, hasta ahora, no me ha dado resultados.

Me refiero a resultados positivos, porque malos tengo una ristra. Y tampoco es que pida mucho. Lo que sí que me he dado cuenta es que cada vez bajo menos el listón y esto no puede ser, o me gusta, o me gusta. No estoy yo para perder el tiempo, que hay más cosas que hacer en la vida. Si hay que decir adiós, cuanto antes mejor. Continúa leyendo Decir adiós online

Los «estados» de los ex

Esto de las redes sociales y de seguir teniendo el teléfono guardado de tantos conocidos es muy peligroso.
Antes, pues tenías el teléfono anotado en una libretita y ya. Recuerdo cuando era pequeña llamar al chico que me gustaba e inmediatamente colgar, molestando la paz del hogar del pobre susodicho.

Después llegó whatsapp y lo fue empeorando. Podías ver si estaba en línea o no, haciéndote mala sangre por si estaba hablando con alguna otra, cuando ese era “mí momento”, momento en el que me daba las buenas noches.
Luego las fotos. Me sabía de memoria todas sus fotos de perfil, llevaba un recuento hasta de cuando las cambiaba. Y ya, para remate, llegaron los estados de whatsapp. Continúa leyendo Los «estados» de los ex