Sesión de acupuntura

Salud de hierro, salud de hierro…. como que no. 

Vivir en Beijing tres años, y que tampoco me cuidé especialmente, me dejó un poco hecha polvo. Aunque aún sigo teniendo mi pelazo (sí, tengo pelazo, no todo iba a ser malo) perdí mucho por la contaminación y la calidad del agua en China que contiene muchos metales. Imaginad las frutas y las verduras, eso, unido a que no soy muy carnívora ,y que allí me daba especialmente asco comer carne y pescado, pues me dejó con las defensas por los suelos.

Ya me he quejado antes de que cada dos por tres estoy mala, y que mi médico Super Jóse dice que es estrés, aunque lo análisis son los análisis y sigo pensando que estoy al límite. 

En fin, que decidí unirme a la moda de la acupuntura. Siempre me han dado un poco yuyu las agujas, pero la Lore de Parla es super fan y a ella le va muy bien. Me recomendó a Mercedes, una periodista reinventada que controla muchísimo y que además cura con dieta.

Diagnóstico resumido:

1. No tienes qi (energía) deja de hacer spinning, mejor dale mas al yoga.

    Vaya m. con lo que me divertía el spinning..

2. Tienes demasiado Yin(frío) en el cuerpo.

    Se acabaron las bebidas frías, todo lo crudo, los helados… toma muchos caldos de aves.

    ¡Por favor, con esta ola de calor y el verano aproximándose! Sniff.

Yo lo que necesito es otro tipo de fuego en mi cuerpo, no caldos, comidas calientes y tés.

La primera sesión de agujitas como que no me moló mucho, especialmente las de los brazos. Joe, es que llegué y me dijo: «quédate en ropa interior» y después de charlar un poco me abanderilló por todo el cuerpo.

Para mi segunda sesión no iba yo tan contenta, no podía dejar de recordar esas dos p. agujas de los brazos que te movías un pelín y te paralizaban el músculo.

Dale Mercedes, cuanto antes se pase esto mejor.

-¿Quedan muchas?, pretendo que mi voz no denote que estoy acojonada…

– Cuatro más y ya hemos acabado. Tranquila.

– Mercedes… me duelen las de los brazos otra vez. ¿Que significan?

– Pues esas son las mas importantes, son las que abren las 4 puertas y te mueven toda la sangre dándote ese qi que tu no tienes, creo entenderla. Aguanta un poco anda, que sólo son 30 minutos y te va a venir muy bien.

Tic tac tic tac..

– Mercedes… Me estoy mareando… – digo como puedo porque además, estoy empapada en sudor.

Me mira pero no puedo leer en su cara si ella está asustada también o no, esto es como cuando vas en el avión, si las azafatas están tranquilas yo también lo estoy, si las ves correr por los pasillos…malo.

– Tranquila, que aquí, sólo se ha desmayado un hombre una vez, y nunca mas volvió – dice la cachonda. Pero está bien notarla serena y segura.

Empieza a moverse a mi alrededor como buscando algo, y mi cuerpo cada vez peor empieza a revolverse tanto que se me escapan unos «gasecillos».

– Perdona Mercedes, no he podido evitarlo… Pero ni vergüenza que me da, estoy a otras cosas…

¡Ah!, no pasa nada, tranquila – dice ella y da comienzo la tanda de remedios para que intente aguantar:

– piernas en alto

– uso del abanico a 1000 por hora

– ungüento de limón y/o menta en las aletas de la nariz

– ¡Quítamelas, quítamelas! – le suplico.

Sin las agujas de los brazos me siento un poco mejor. Eso, y el masaje en la cara con aceites que huelen súper bien.

– Ya estás mejor ¿verdad?

– Sí, pero a mí tú no me pinchas más. Dame sólo pastillas que eso es lo que mejor se hacer, comer.

 

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