Septiembre

Para muchos septiembre es el mes en el que verdaderamente empieza un nuevo año. Igual son las reminiscencias del colegio, donde a veces, y solo a veces, estrenabas uniforme, que además te quedaba grandísimo para que te valiera para varios cursos. Los zapatos no, los zapatos de septiembre siempre brillaban igual que los lápices y los cuadernos nuevos. Recuerdo mis peleas con el forro de los libros para que no salieran burbujitas.

Este comienzo debe haberse quedado grabado a fuego en todos nosotros porque no soy única en haber hecho otra lista, parecida a la de enero, de nuevos retos.

Hay un propósito que siempre se repite, bueno dos:

  1. Adelgazar. Cosa difícil si te gustan los croasanes y la comida tanto como a mí.
  2. Tener novio.

Sí, ya se que lo del novio es una obviedad, pero es que no lo ponen fácil y menos en estos tiempos pandémicos que nos asisten.

Viejuno cool me escribió para saber cómo iba mi verano. Esta es la segunda vez que lo hace y siempre le digo lo mismo: ¿Qué? ¿Tirando de agenda?

Tiene tanto amor propio que no me da el gusto de picarse. Su respuesta siempre es la misma.

–  No, me acordé de tí y quería saber.

Simple y sencillo como él. Nos hicimos un revival de esos de … qué bien estabamos cuando nos encontrabamos, ¿por qué dejamos de vernos?, tu playa, yo montaña. Sabía que algo quería desde el momento en que me contactó y como es un simple, no sabía que no se lo iba a dar.

En realidad da pena y alegría mirar el móvil y encontrarte con un beso o que el primer mensaje de la mañana sea un link a una canción romántica francesa sabiendo que tarde o temprano va a llegar la pregunta, la eterna pregunta en tiempos de pandemia y en su caso simplemente la eterna pregunta: ¿Me mandas una foto?

Los vecinos (una pareja gay que me han cuidado mucho estos tres meses) dicen que soy una estrecha. Pero no, sexo virtual no me pone. ¿En serio necesito tener a alguien al otro lado de un teléfono para disfrutar de mi cuerpo?

A la tercera negativa volvió a desaparecer, será hasta el año que viene o hasta el próximo confinamiento.

Mientras tanto me quedo con mi lista y mis zapatos nuevos. Eso lo sigo haciendo, septiembre, además de la lista de propósitos, te trae unos zapatos relucientes. Esos mismos que uso en enero para pedirle a los reyes los mismos deseos, que desaparezca mi tripita y que aparezca un novio que me merezca.

 

 

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2 comentarios sobre “Septiembre”

    1. ¡Ay Dios mío! ¡Tengo un admirador secreto!
      Aunque si sabes lo de mi tripita, es que me has visto desnuda y no eres tan secreto…Igualmente me has alegrado el día.
      Gracias por leerme.

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