Senior

¿Cuántos años dices que tiene? – me pregunta Patsy con los ojos como platos.

Mmmmmm, 58 – contesto enarcando las cejas y esperando su aprobación.

¡Pero tía! si casi podría ser tu padre.

Ya, esa es la respuesta que no quería oír, pero ahí estaba… Sí, un padre al que quiero conocer.

Hemos quedado en un bar en La Latina que ha elegido él, se debe sentir muy joven frecuentando estos ambientes, parece que domina la zona. Luego me contará que vive muy cerca, se le nota cómodo en este ambiente pijeril.

Como siempre, llego tarde a mi cita. Me le encuentro mirando el movil, lleva unas gafas puestas como las que usa mi padre para ver de cerca. Me sonríe nada más verme y en un gesto de coquetería se cuelga las gafas en su camisa perfectamente planchada.

Enseguida noto el olor a colonia cara.

– Es de «CH»- me dice en un tono presumido.

– ¿Carolina Herrera?, le respondo.

Le extraña que yo haya hecho la conexión tan rápida, a mí no me parecía tan difícil y eso que yo para las marcas soy fatala.

Después de dos cañas decido que el tipo me gusta, en verdad aparenta 10 años menos, se mantiene muy bien. Su primera mirada de pillo nada más verme me ha subido la moral pero, el sueño y que es jueves me puede más así que decido poner fin a la cita. Él paga la cuenta y le dejo caer que la próxima vez pago yo. Sonríe y ya se que le tengo en el bote.

Nuestra segunda cita sigue siendo divertida. Senior, así decido llamarle, es demasiado listo para mí. Tiene la manos muy largas pero me gusta. En cuanto me descuido me está apelando a la suavidad de mi piel y casi me ha subido el vestido disimuladamente hasta la cintura, eso que estamos sentados en una terraza de su barrio de La Latina.

Estas primeras citas son las fáciles, tenemos mucho que contar de nuestra vida. Senior podría llamarse Pocholo, es un vividor. Su padre ha debido tener mucha pasta y él se dedica a cuidar el patrimonio, eso sí, sigue dominado por «el monstruo«. Así tiene esas manos tan bien cuidadas. El segundo día me besa, el tercero me tiene en su cama.

Como me temía es casi mejor que viejuno cool , creo a partir de ahora me los voy a pedir mayores de 55.

Después del tercer día llega el cuarto y ahí viene la primera pateticada, las cosas no pueden salir nunca bien.

Habíamos ido a su casa, me había enseñado las fotos de sus hijos y había preparado la habitación con velas y sábanas blancas y limpitas que en medio del revolcón yo he decidido manchar.

– ¿Y esto? – me señala la mancha de sangre roja en medio del colchón. ¿Tienes la regla?

– Yo creía que no…, tengo bastantes desarreglos pero no había notado nada.

Este embarazoso momento lo corto diciéndole que me siento fatal y que después de este cortarollos me voy a casa. Me visto y salgo pitando.

Al día siguiente me escribe preocupado porque me había ido «ligeramente rara».

Tenemos una quinta y sexta cita y la cosa va bien. Yuhuuu, llamo a mi sister a la france para contarle que parece que ya tengo novio ¡¡ por fin ¡¡¡ y encima que el tío me gusta bastante.

El fin de semana me cuenta que no puede quedar. Tiene una fiesta en el bar de su ex, al que va  de vez en cuando en las noches de sábado para ayudarle a poner copas y de paso pasar el rato. Le resulta muy divertido.

No tengo nada que temer, ya me había hablado de ella y sabía que de vez en cuando se acostaban. La última vez hacía 3 meses. Por lo visto se llevan mejor ahora que cuando estaban juntos.

El domingo por la mañana me levanto y me encuentro con un mensaje de él a las 01.30h lleno de emoticonos (cabezas como dice mi madre) con muuuuuchos corazones. Parece que Senior lo ha estado pasando bien anoche y que me he quedado sin mi mensaje de «buenos días princesa».

A medio día no puedo más y le pido una «señal de vida». Me contesta 2 horas más tarde diciéndome que está vomitando en casa.

¿A su edad? No me imagino a un Senior, tan Senior y vomitando.

Error número 1:  contestarle inmediatamente.

Error número 2: preguntarle  si necesita algo.

Me contesta 5 horas después, esto es: domingo 20:30h. Me duele todo el cuerpo, no he parado de dormir en todo el día, se excusa.

Error número 3: repetir error número 1.

Error número 4: comportarme como una madre…»no olvides hidratarte»

Error número 5: reírme de su edad y de estar vomitando a estas alturas de la vida.

Y se esfumó. El ghosting maldito ha vuelto a mí.

¿Qué ha pasado?

Pues está muy claro…. pon en una coctelera, alcohol, ex y culpa.

Chao Senior, no me debes nada, y yo he aprendido mucho. Entre nosotros quien sale perdiendo eres tú y no voy a cometer el error 6 de ponerme en contacto contigo. Si hubieras querido algo ya estarías aquí.

*Ghosting: práctica mediante la cual una persona desaparece de la vida de otra, sin dar ninguna explicación. En estos tiempos de encuentros fáciles a través de aplicaciones de búsqueda de pareja en muy común y cobarde. En vez de decirlo abiertamente, se opta por desaparecer.

 

Total Page Visits: 8675 - Today Page Visits: 2

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.