Otra oportunidad al amor

La culpa hay que echársela a alguien siempre, y esta vez le toca a Patsy.

Me invita a una fiesta con gente de su curro, gente de su curro que son todos parejas de casados con niños, que ya los podían haber dejado con la suegra, pero no, ahí que nos los llevan. También que es una súper merendola en una terraza, con lo que me gusta a mí un sandwich de nocilla! 

En fin, que una amiga de su jefa, que ya le habían hablado de mí, me cuenta que tiene un amigo de su hermano que se acaba de separar y que, literal, «es el hombre de tu vida».

¿El hombre de mi vida? Pues que se ponga a la cola, porque ya me han presentado a unos cuantos.

En fin, que no hago más que decirle que «no, gracias» con mi mejor sonrisa falsa, pero se ponen tan pesadas que al final accedo. ¿Y por qué accedo? Pues no tengo ni idea, supongo que por darle una oportunidad al amor.

Me habían enseñado una foto y era clavadito al target que siempre me entra, que no me gusta nada, y al que parece que estoy predestinada. Si es que ya lo decía la Luisa (mi madre) » a esta edad sólo quedan hombres con taras hija». Pero bueno, no me gusta que me juzguen por una foto, así que no voy a juzgar a nadie por ser calvo, gordito y con cara de «atontao».

Lo sé, con este prolegómeno, lo raro es que acabara bien. Pero ahí que voy, ¡de cabeza!.

Llega el día D y me pongo un vestido, ni formal ni elegante, pero por mí que no quede. Hemos quedado en Puerta de Toledo. Le diviso a lo lejos y definitivamente no se merecía este vestido, ni este vestido ni el pijama de abuela, pero en fin, que ya no hay vuelta atrás.

Me recibe con una sonrisa, bueno igual el tío luego es divertido, y la primera en la frente:

– He renunciado a ver el partido Madrid-Barça por pasar la tarde contigo, ja ja ja ( se ríe de su propia broma/comentario).

Menos un punto chaval.

Nos sentamos en una terraza cercana.

– Bueno, tendremos que conocernos, ja ja ja ( menos dos puntos).

Y empieza a contarme su vida…. Casado/separado, con un hijo, dónde y qué ha estudiado, dónde ha trabajado y que ahora mismo se encuentra en el paro (menos tres, sí, lo siento llámame rara).

Este tema del paro me da pie para intentar meter baza y despotricar un poco contra la reforma laboral que tanto daño me hizo, pero él, con las manos muy en alto, una paralela a la otra, suelta:

 -«Vamos a ir por temas. Primero familia y pasado, y después, hablamos de política».

 ¿Dónde has dejado el látigo? (menos cuatro)

Sigue hablando de su familia, de su boda, su hijo y no se corta un pelo en enseñarme las ciento cincuenta fotos que lleva en el teléfono de su ex-mujer. Muy guapa para él, por cierto, y no me extraña que le dejara, pero no hace falta ni que lo piense porque ya lo dice él:

– Mi ex si que era un bombón y yo, no soy merecedor de menos.

Definitivamente no se merece este vestido. (menos ¿cuántos llevamos ya?, porque podría contar hasta el infinito)

Por fin me toca hablar a mí y éste por lo menos escucha, no todo iba a ser malo. Bueno, escucha con tanta atención que si me desvío un poco del tema me recuerda, con las manos bien en alto, que vamos a ir por partes.

Con mi vida personal acabo rápido, se me escandalizaría, y además, que no me apetece, así que me da permiso para pasar al tema 2: Trabajo.

Primero él, claro, otra vez con el rollo de que le han echado. Y sin ningún miramiento me pregunta:

– ¿Tú cuánto cobras? Ya sabes, para un tío es humillante que la chica gane más que él.

Me dieron ganas de decirle, estás en paro, ahora ganas 0, así que poco tengo que hacer para humillarte. Lo que es humillante es que tenga que perder el tiempo contigo, voy a matar a la amiga de Patsy.

Hablamos un rato más y se hace de noche. Como soy tonta, me ofrezco a acompañarle a su coche, lo que no sabía es que lo había dejado aparcado mas alla de Legazpi. Definitivamente este tío si que es patético, viene en coche y lo deja a 40 minutos andando del sitio donde queda?. Igual por eso la amiga de Patsy pensaba que haríamos buena pareja.

Llegamos a su coche y me hace meterme dentro con él, se pone tan pesado que no me queda otra. A ver si pasa rápido este momentazo de tío. Eso sí, dejo la puerta abierta y me mete un rollo sobre su coche: precio, número de caballos, consumo, comparativa en el mercado…

¡Y a mí que me importa ! ¡yo sólo quiero irme ya ¡

Se me debe de notar en la cara porque mientras habla rebusca en la guantera del coche y saca un CD.

– Te lo he grabado para tí.

Esto si que no me lo esperaba… ¿un CD? Me acuerdo de cuando tenía 15 años y nos grabábamos cassetes

Ahí te quedas majo. Salgo pitando no antes de oírle decir a gritos que escuche la canción 7.

Claro que no lo puedo evitar, pongo el CD en cuanto llego a casa. ¿Regetton? Este tío no para de superarse. CD a la basura.

Mensaje por la noche:

– Me ha encantado conocerte. Tengo ganas de una segunda cita.

 ¡No, por Dios! Decido que mejor paso de él, y no le contesto al mensaje. Si le ignoro se dará por aludido.

Al día siguiente por la tarde:

– Llevamos un día saliendo y ni siquiera me has contestado al mensaje.

¿Qué hago? ¿Le mando a la mierda directamente? ¿Le sigo ignorando?

Llamo a Patsy:

– Pero tía ¡Éste es un psicópata, vaya lío en que me has metido!.

Patsy siempre tan comedida me dice que le trate bien, luego me quejo yo de cómo me tratan a mí.

¿Por qué tengo que pensar tanto en los sentimientos de los demás?

Suavesito le he ido dando largas y parece que por fin se ha dado por aludido. Al menos hasta el día de hoy.

Otra historia para contar a mis nietos. ¡Ah no! si para esto ya tengo un blog.

Total Page Visits: 392 - Today Page Visits: 1

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *