Mi vecina

¿No os pasa que en medio de este periodo de confinamiento estáis haciendo un montón de cosas que no esperábais?

Miradme a mí, después de no se cuanto otra vez aquí. Que no sé ni cómo seguís leyendo…

En fin, que además de no hacer nada, que tambíen está muy bien, a algunos les da por hacer cosas que … en la vida.

Ahí tenemos a Patsy, que no para de hacer Zen Tangle, dice que la relaja.

A lo que vamos. Mi vecina de arriba parece simpática. Digo parece porque desde hace mas de 10 años que vivo aquí creo que solo hablamos una o dos veces en el año 0. Y no se por qué, pero me da un poco de miedo.

Es gordita, con cara de gordita graciosa. Pero lo que recuerdo de ella es…. no sé, pero me da miedo. Además que tiene varios gatos. Y la gente con gatos no me gusta, con gato, así en singular…igual me lo pienso pero ¿vivir en 40 metros con 2 gatos? no me fío como tampoco me fío de los hombres con naúticos. Seguro que la vecina calza muy mala hostia.

¿Y cuál es la certeza en que tiene mala hostia? Pues que la feliz idea que ha tenido ella durante este confinamiento es hacer gimnasia. Sí, es una de estas que no se ha movido en su vida y ahora no veas como salta.

Todos los días, a la misma hora parece que mi techo se me va a caer encima. Intento arreglarlo con vino, unos hacen gimnasia otros bebemos vino blanco, que le vamos a hacer.

Cuando salimos a dar las palmas, a las 20h, miro para arriba, a ver si al menos se observa algún cambio físico y ,con estas, pues me animo yo también y dejo la botella, pero de momento, no ha salido.

Me estoy pensando si subir a pedirle azúcar o mejor, patatas fritas o chocolate. Por comprobar si la gimnasia la acompaña con dieta.

Mmmm, voy a pensarmelo. Igual cuando me acabe esta botella me animo.

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