Mi fisio, lo más bonito del mundo ¡

Bueno sí, decirle a la Luisa, mi madre, que deje de venir a marearme, eso no lo encuentro en google.

El caso que el hinchazón del pie no se me va y decido, porque la Lore de Parla me pone la cabeza como un bombo, que iré al fisioterapeuta. ¡Coño, pero si no puedo moverme!

¡Fisio ven a mi ! 

Viene un jovenasso, cada vez me parecen mas jóvenes, ¿seré yo?, en un plis plas se monta una camilla en mi salón y venga, al lío.

Al principio empieza bien, suavesito, que gusto y que manos tiene el crío este, pero luego se pone a apretar y veo las estrellas. Me remata haciendo un dibujito, como de pulpo, con las vendas estas de colores que te hacen parecer tan cool, lástima que nadie me las vaya a ver…

¿que no? foto y se las mando a medio Madrid.

Quedo regular de contenta, el tío me cuenta, entre otras miles de cosas que es sevillano, un sevillano sin mucha gracia la verdad, y cada vez que habla para de trabajar, con lo cual, me sale cara la hora. 

Mi baja se alarga y necesito salir un poco a que me de el aire, así que, me bajo a un fisio que hay cerca de casa. Ya casi puedo andar… a paso de tortuga y con muleta, pero llegar llego. Joe…otro jovenaso…vaya gracia que me hace.

Poca cosa, delgado, pelito perfectamente colocado y ligeramente vergonzoso… casi no me mira a los ojos cuando se presenta.

Vaya manos tan bonitas tiene, también me hace daño pero nada que ver. Cada vez que toca un punto, que sabe que va a doler, me mira con carita de «puppy» y me pregunta ¿bien?.

– Sí, sí digo yo – esto es lo que hay, ya me aguanto…

Me cuenta su vida, sus estudios, donde ha trabajado, pero el sigue dándole suavesito, ¡qué lástima de edad!… a este me lo llevaba yo a casa.

Me enseña unos ejercicios para hacer a diario y ayudar a la recuperación, y me pone otras vendas adhesivas de color rosa, ¡preciosas!

Estas no se las enseño a nadie, me las quedo solo para mi.

He tenido que volver otras cinco veces más en total, un pastón que me he dejado, pero más contenta que unas castañuelas. Es tan delicado…

– Te levanto un poco el vestido, ¿vale?. Hoy vamos a ejercitar toda la pierna.

Su conversación siempre se refiere a, tengo exámenes del master, mi madre, mi hermano pequeño… ¡es tan mono!

– Patsy es tan mono¡¡¡

– Tía como tu como Brigitte Macron, la mujer del primer ministro de Francia, que le saca casi veinte años.

En esta que llega el último día. Los dos sabemos que no voy a volver más, y yo por si acaso se lo dejo claro nada mas entrar.

– Hola, hoy es el último día que me vas a ver.

Hablamos de su grupo de música (los jóvenes tienen grupos de música, sí), de sus exámenes, su tema estrella, y de sanar con la alimentación, mi tema estrella, y me dice, o a mi me lo parece, que «hay cosas que son para hablar fuera».

Como no me creo lo que estoy oyendo,  hago como que no lo he oído y paso de largo esa frase.

– Pero, puppy fisio, si tu vives con tu mamá, verdad? Seguro que te alimentas muy bien.

– Si vivo con mis padres, pero suelo comer en casa de mi abuela.

¡Yo es que me lo como!

Me cuenta la vida de su abuela, una de estas mujeres luchadoras, emigrantes en Madrid, maestra.

– ¿Cuantos años tiene tu abuela?

Echo cuentas… su abuela tiene casi la edad de mi madre. Así que su madre y yo ….

¡Dios mío!

– Ha sido un placer conocerte, de verdad, una pena no volver más – le digo.

Se me acerca.. nos damos dos besos.

Que seas muy feliz puppy fisio.

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