Me caí de la moto

Así es, me caí. No tuve un accidente en moto, simplemente me caí estando parada.

Lunes, 8:30am, cansada porque el sábado tuve que trabajar y esta semana va a ser larga, este sábado también toca trabajar.

¡Ánimo Patética, hace un día estupendo!

Primera en la frente. Una ambulancia parada en medio de la calle y no puedo pasar. Estoy cuesta arriba, pero como para chula yo, decido que me doy la vuelta, aunque vaya un rato en prohibida, al menos, no llego tarde al curro.

Giro la moto, empiezo a perder el equilibrio…

Me parece que me voy a caer…. ¡No, no, no! Esto no puede pasarme.

Pues sí. Todo lo larga que soy al suelo y doy gracias que la moto no se me cayó encima.

Me quedo en el asfalto tirada, sin moverme, pensando, joe…mira que soy tonta. De repente me percato de que tengo gente alrededor.

– ¿Estás bien?

Levanto la vista y lo poco que me deja ver el casco es una figura de un jovenasso, como le gusta llamarlos a Patsy, joven y guapo, unos treinta y….

Esta visión hace que me levante como un resorte.

– Sí, sí gracias. Si me ayudas a levantar la moto…

Una chica se acerca también rauda y veloz y entre los tres conseguimos estabilizarla.

– ¿Seguro que estas bien? – dice jovenasso

– Sí, sí gracias. De verdad.

Ya no está solo, lleva colgado del brazo a la chica que también me ha ayudado a levantar la moto del suelo. ¡Que sí, tía rubia! ¡Que ya se que es tu novio! Segunda en la frente.

Me pongo en marcha y me voy al curro.

En el trayecto voy notando que el pie me empieza a doler. Joe…

Llego al empleo y me descalzo¡Vaya moratón me ha salido en nada!.

Yoli, la secre, me prepara todo para que me vaya a la mutua.

Allí, espero a ser atendida y un médico de lo mas desagradable, por dentro y fuera. Me examina el pie.

– Señora siéntese. Señora ¿le duele esto?. Señora ¿le duele lo otro?  El tipo es sudamericano, entiendo que me llame SEÑORA pero ¡suena tan mal!.

– Ejem, señor doctor: ¿Puede dejar de llamarme «señora»?

El tipo se queda a cuadros. No es para tanto lo que le he dicho pero no sabe ni qué responder.

– Mmmmm es que … mmmm

– Ya, ya, tranquilo. Supongo que es el tratamiento que tiene que dar a las pacientes, pero es que  ¡suena a que soy tan vieja ¡

– Yo a todos mis pacientes los trato con respeto, «señora».

Tercera en la frente y añade:

– Verás, como ibas al trabajo este tipo de bajas pasan por inspección antes de determinar si te vamos a tratar aquí o tienes que ir a la Seguridad Social.

– «Señor» doctor, ¿me está diciendo que miento?

– Yo sólo soy el médico, como le digo le llamarán y le dirán si esto lo cubre la Mutua o la Seguridad Social.

Me llaman por la tarde, como me temía, me dicen que no creen mi historia de la caída. RRHH de mi empresa se lava las manos.

No entiendo por qué tanto lío ¿que mas dará?  pues me voy a la S.Social y punto.

Luego lo entiendo todo, hubo una reforma laboral y estando de baja, no laboral, dejas de cobrar el sueldo los tres primeros días y una proporción hasta que pasan quince días.

¡Ole con el lunes!

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