Los «estados» de los ex

Esto de las redes sociales y de seguir teniendo el teléfono guardado de tantos conocidos es muy peligroso.
Antes, pues tenías el teléfono anotado en una libretita y ya. Recuerdo cuando era pequeña llamar al chico que me gustaba e inmediatamente colgar, molestando la paz del hogar del pobre susodicho.

Después llegó whatsapp y lo fue empeorando. Podías ver si estaba en línea o no, haciéndote mala sangre por si estaba hablando con alguna otra, cuando ese era “mí momento”, momento en el que me daba las buenas noches.
Luego las fotos. Me sabía de memoria todas sus fotos de perfil, llevaba un recuento hasta de cuando las cambiaba. Y ya, para remate, llegaron los estados de whatsapp.

He de decir que, por supuesto a los chicos que me gustaban, aunque yo a ellos no, les ponía más atención, pero con los que dejé de hablar por razones varias también ,de vez en cuando, me deleitaba mirando sus cositas.

Para más presión tienes 24 horas para decidir si mirar o no mirar porque claro, corres un riesgo, él va a saber que has estado cotilleando sus fotos, que por otro lado para eso mismo las ha puesto ahí, para jod…me la vida.

Hay veces que me he hecho la fuerte y he dicho: «¡Me da igual! Me da igual esa foto tuya del croissant mañanero, me da igual pensar que quizá es un guiño para mí y me da igual haberte perdido. Me hago la fuerte y dejo pasar esas interminables 24 horas.

Pero , ¿y cuando miras?

Pues cuando miras, un día resulta que aparece él con una chica estupenda. Mira, piensas, esa podía ser yo. Se les ve tan sonrientes…

Y estaba yo tan agustito regodeándome en mi pena que tuvo que llegar Patsy a romper la magia…

– Pero vamos a ver Patetica, si este chico era un sieso.

Sí, pero mira ahora cómo sonríe, y ¡ encima parece que está menos calvo y todo ! y ¡más en forma, joer!

Y como puede ser peor, puedes de repente sentirte abofeteada por una foto idílica de una chica más joven, súper  sonriente y guapísima. Una de estas que te cae bien sólo con mirarla.

A mí nunca me hiciste una foto desgraciao y menos presumiste de mí en tus estados.

El remate me deja K.O. Pensar que él sabe que la he visto, porque los “estados” son unos chivatos. Seguro que se estará regodeando de la buena suerte que tuvo cuando le dejé.
Cambió la moneda de plata por la de oro. Y yo, tengo mi monedero vacío.

 

 

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