Limpieza de cara historia

Limpieza de cara

De vez en cuando, muy de vez en cuando, me doy un lujazo para conmigo misma. Y como soy una ratilla y me gusta olisquear, me dedico a comprar vales de esos de Groupon. Suelo salir escaldada, sobre todo en tema peluquería, pero yo sigo erre que erre, algunas veces se gana.

Esta vez me voy a hacer una limpieza de cara, y como mi horario de trabajo es una PUTA MIERDA, que no se para qué he estudiado porque hasta las cajeras de Mercadona tienen mejor horario que yo…Uy¡¡ que me estoy encendiendo….. Un segundo, ohhmmmm. 

Ya está, sigo…. pues que me toca hacerme los cultos al cuerpo cerca del super barrio pijo donde trabajo porque si no, no llego. Por cierto, hasta las chicas de estos sitios de belleza tienen mejor horario que yo, que siempre les pregunto para hacerme más mala sangre. Venga que dejo este «temita» ya…. 

En fin, que llego yo cargada con una bolsa de la compra, eso sí, de tela, llena de ofertas de un herbolario que van a cerrar y si me descuido les compro media tienda así que llevo la bolsa a rebosar. Si se que el sitio es así de pijo me arreglo un poco más y no llego tan cargada, que solo me falta el carro de la compra. 

Una chica muy amable me lleva a una sala vacía con sillones verdes de cuero preciosos, me da un formulario para rellenar y me dice que vuelve en un rato. Tardo unos segundos en ver sobre una mesa rinconera alta un bote lleno de nubes de esas rositas esponjosas y tan dulces…. Relleno el formulario a toda prisa me cojo un par de nubes y me pongo a comer. Como son gratis al ir cogerme un par de ellas más entra la chica y me pilla comiendo a dos carrillos y con las manos llenas de nubes.  Yo le sonrío, cojo mi bolso, mi bolsa de la compra, mi abrigo y nos vamos a la sala de operaciones. Las nubes de la mano al bolsillo del abrigo que van. 

La verdad que se nota el lujazo, la cabina es amplia con un gran ventanal a la calle, huele super bien, el hilo musical no es la misma canción machacona una y otra vez y la estecien no te pregunta por tu vida personal ni te cuenta la suya y la de su marido e hijos en Parla. Con la mascarilla puesta me dice que me deja sola un rato, esta vez sin nubes. La camilla es una pasada, no solo tiene manta eléctrica para que no te quedes fría es que se pone a vibrar y te da un masaje. 

Todo esto tiene un precio y ,pensaba yo que esta chica era muda pero no, llega el momento de intentar venderme los packs de belleza para que venga otro día y ahí suelta toda su artillería ¿Pero tú me has visto mi pinta? pienso yo. ¡Si yo no pego aquí para nada! 

Cuando se lo cuento a Patsy le digo que casi caigo en la tentación de comprar una única sesión de 80€. La que hacía un rato parecía mudita no paraba de insistir en que comprara un bono de dos días por 180€. ¿Se cree que no sabes sumar? me dice Patsy. Mi cara es un poema, efectivamente no había caído en la «cuenta».

Menos mal que fui fuerte y de mi boca solo salía, no gracias, me lo pensaré, no gracias y así hasta que ella se cansó. Me despido prometiendo pensármelo, que sí pesada que ya se que esta super oferta acaba mañana…

Bajo por las escaleras y e intento sacar el teléfono del bolso, pero es que ni la mano me cabe porque también rebosa de la compra del herbolario. Decido que lo mejor es sentarme en un escalón de estos tan limpitos de madera y vaciarlo todo tranquilamente para coger el teléfono y de paso ordenar mi compra. Monto un tenderete de productos ecológicos en un momento en la escalera y ¡cómo no¡ tiene que aparecer el portero, tan sigiloso él. ¿Le puedo ayudar en algo? Me asusta y  grito.

Se medio disculpa, supongo que como portero habrá visto muchas cosas pero igual esto tan simple no. Recojo como puedo y salgo de ahí pintado. 

Si es que cada uno tiene su sitio y el mío no es el barrio de Salamanca. A mí no me veis mas el pelo, que lástima… 

Total Page Visits: 2275 - Today Page Visits: 1

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *