Eres fea: juzgada por una foto

Ya le había visto una vez en la web, ¿dónde si no? A mi trabajo no viene nadie y ahí me paso la vida… menos mal que me gusta lo que hago, pero eso es otro tema.

En fin, que en verano le había entrado y no me había hecho ni caso, pero esta vez … ¡voilá! Parece que para él la búsqueda también había sido infructuosa.

Parece un tipo muy serio, muy cabal, igual demasiado para mi. Su foto de perfil muestra a un chico con unos ojos preciosos, barba de dos días… uff , me repito, demasiado para mi.

Of course llamo a Patsy:

– Tía ¡¡ has visto a este??? Juega en Champions y mira yo, ¡que no llego ni a segunda!

– Que no Patética, que tu vales un montón.

Claro mi buena amiga me anima, ¿porqué no? Soy una chica normal, hablo tres idiomas, tengo dos carreras, creo que sentido del humor, también me sobran un par de kilos (nada que con ropa no se pueda ocultar…)

El chico empieza a darme los buenos días toooodas las mañanas y yo, que no estoy acostumbrada mas que a que me zumben, pues claro…

El peor momento: un día que me manda un spam de esos de «pásalo a todo el mundo, esta película de Paco Arango es para recaudar fondos de bla bla bla…»

– Tia, Patsy… este tipo es gilip. ¿Tu ves lo que me manda? Si es que ¿no hay tíos normales, como nosotras? Parece que sólo existen dos clases, los blanditos super responsables o los que a nada mas conocerte te piden que te bajes las bragas y les mandes una foto.

A la mierda le voy a mandar, ¡es más patético que yo!

Patsy, como siempre me dio la razón:

– Pasa de él tía, tu no necesitas eso.

Pero no fue así, me siguió dando los buenos días todas las mañanas, y hablábamos sólo de trabajo en los pocos ratos que a mi o a él, también muy ocupado, el curro nos dejaba libre.

Ya por aquel entonces pensé:

-Este chico me va a hacer daño.

Y llegó el día en que me pidió que le mandara una foto en la que se me viese más la cara.

– Aunque parezca mentira, no tengo fotos en las que se me vea bien. No soy fotogénica, pero ahí van un par de ellas.

Después de un tiempo hablando, pienso, ya me conoce un poco, no tengo que tener miedo a que me juzgue solo por mi físico, y además que, jolin, siempre he tenido éxito con los tíos, mi problema es que soy muy cortada no que mi físico no me acompañe.  Y que esto no me va a pasar por segunda vez.

Pero sí que pasó.

Se acabaron los buenos días por la mañana y se acabó. 

Solamente me hubiera gustado decirle un par de cosas…

1. Me dices adiós y ya está, no me voy a morir, ya tengo callo.

2. Ojalá algún día te cruces por la calle conmigo y pienses…¿será esta esa chica que rechacé?  Pues no estaba tan mal… que tonto fuí.

Pero a día de hoy, la tonta soy yo.

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