El sexo es importante, y que verdad es (II parte)

Pensaba que me había despedido de viejuno cool para siempre.

Estaba segura de que no me llamaría nunca jamás y fue publicar su entrada y al día siguiente…

– Ganas de tí…

¿Cómo? ¡Será posible !

Y empezó el tira y afloja. Que sabe por donde atacarme y yo…

– Ven tu a mi casa..

– Mi casa es mas calentita – dice el listo.

Me visto, me arreglo para él, cojo las cosas de la moto: el casco, los guantes, la manta de invierno y salgo a la calle.

– Coño ¡pero si está lloviendo!

Le escribo:

– Está lloviendo, no puedo ir en la moto.

– Vaya

– Lo siento. Si para en un rato y no es muy tarde me acerco. Jolín, ¡estaba vestida ya!

¡Y el tío me deja de hablar ! Yo es que no lo entiendo. Pero como soy tonta vuelvo a insistir.

– Podías decirme algo. Te dije que hoy había tenido un mal día y me lo estás mejorando…

– Jajajaja

– ¿De que te ríes?

– ¿Tan mal fue tu día?

Me dan ganas de mandarle a la mierda, pero no se por qué no puedo. Ah sí, porque soy muy educada.

Estoy pensando seriamente en acudir a un psicólogo. Lo que me pasa con los tíos no es normal.

¿Por qué dejo que me manguneen de esa manera? ¿Por qué simplemente no soy yo?

Y esto no ha hecho mas que empezar otra vez.

Al día siguiente me vuelve a escribir, para contarme sus guarradas.

Y vuelvo a caer…

– ¿Hoy que haces?

– Me voy de viaje.

– Ya. ¿Dónde? Deja de hacerte el interesante.

– A París.

– Me caes fatal, que lo sepas.

Y tarda 24 horas en contestarme:

– Pues tu a mí me caes muy bien.

Sí, ya se nota.

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