El mundo es muy pequeño

Me propuse empezar el año con buen pie, así que, aunque aún me duele el pecho, me voy al gimnasio. 10 de la mañana, un té con leche de arroz, cara lavada, mallas bien prietas y el plumas hasta las rodillas.

De camino al gimnasio…

Voy yo tan contenta viendo a los extranjeros que ya deben estar hartos de dar vueltas porque el comercio está a punto de abrir y… ¿sabes cuando miras a alguien y de repente eres como un imán y te pillan mirando? Pues eso me pasó ,pero al revés, porque soy yo la que noto la mirada ¿Quién será? Él se siente descubierto, aparta sus vista de mí y se cruza de acera… El caso es que me suena su cara… Lleva el pelo que parece Puigdemont ,pero en rubio, y un abrigo largo marrón o como diría Patsy «camel». Como para no verle… Ostras, ¡pero si es mi marido ¡ 

Me quedo super planchada, ¡será gili…! Por otro lado agradezco que no me vea con estas pintas y además que nos cae mal . Pero de repente me doy cuenta de que va por la otra acera y que igual me está mirando. Socorro ¡¡¡ No se si me mira o no porque no me atrevo a girar la cara, sí,  ya se que soy tonta pero por lo menos que no se de cuenta de que le he visto hacerme ese feo tan grande.

El spinning me sienta bien, tengo cita con el ginecólogo después y llego de lo más relajada, ya ni me acuerdo del episodio de mi ex-marido y mejor, porque no estoy yo para pensar en tonterías, bastante tengo con mi síntoma premeneopausico.

Camino a casa …

De vuelta al hogar paso por la casa de viejuno cool, otra casualidad que tenga que vivir al lado y que el semáforo me pille en rojo justo en frente de su portal. Pues sí, ahí estaba él. Vestido con esa levita gris que le sienta tan bien y su boina de cuadros a juego, siempre ha sido muy estiloso. Tan estiloso que esa jovencita que lleva de la mano le sienta la mar de bien. El no me ve, pasan súper cerca pero llevo mi casco abollado integral puesto y sus ojos están pendientes de ella que va hablando. ¡Anda, si sabe escuchar y todo!

Vaya paliza que llevo hoy ¿no? Dos en un día.

De verdad que el mundo es muy pequeño, que las casualidades no existen y que todo pasa por algo. Miedo me da este 2018 pero ni un paso atrás.

¡Ey, vosotros dos! Os lo habéis perdido, Patética decide dónde está el final y este es el vuestro, aunque por si acaso no voy a borrar vuestro número de mi agenda, nunca se sabe.

 

 

 

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