El fisio, el alcohol y yo

En fin, que estaba en casa tirada después de dos vinos y me dice Patsy que me vaya a verla un rato y luego le acompañe al pilates, así me doy una vuelta y dejo el alcohol. 

– Hip. Vale buena idea. Me visto y voy. 

Llego a su casa y ya me está ofreciendo otro vino. 

– Pero tia ¡¡ ¿No quieres que deje de beber?. Y encima del frizzante este dulce y fresquito… Qué le vamos a hacer, vengo seca, hip. 

La dejo en clase de pilates y me dispongo a volver al hogar. Uff, voy un poco «piripi»…

– Ey. Hola ¡¡

¿Quién me habla? ¿Una voz masculina? 

Y veo esos ojos negros y grandes. Ahí estaba… puppy fisio. 

– Anda ¡  ¡Pero bueno cómo tú por aquí!  – le digo sin esconder ni una pizca la ilusión que me hace volver a verle, he de decir que el alcohol que llevo también ayuda. 

– Vivo ahí abajo, ¿no te acuerdas? Te lo conté. 

– Pues no – estoy yo como para acordarme de nada…hip.

Me pregunta por el pie, hablamos del calor. 

– ¿Nos tomamos algo?  

– Hip. Vale digo sin poder resistirme. 

Me lleva a un bar cercano, no hay sitio en la terraza así que nos metemos dentro con el aire acondicionado. El vino entra mejor que con el calor de la tarde. 

Él se toma un par de cervezas. Hablamos de lo de siempre, sus estudios, su grupo de música, la medicina china, algunas historias de sus pacientes…

– Pues me e alegro mucho de verte, de verdad. Me suelta mirándome a los ojos, súper serio.

– Hip. 

Silencio incómodo. 

– Ejem… creo que me tengo que ir. Mañana trabajo temprano, hip. 

Se levanta y pide la cuenta dirigiéndose al mostrador. Recojo mis cosas y me acerco a su lado. 

No se muy bien qué hacer. Si le digo que pago yo, mal. Si le dejo pagar sin decir nada, peor. Si le digo que pagamos a medias, fatal. 

Total, que me quedo parada a su lado, como un pasmarote pensando en qué hacer. 

La mirada de puppy se me clava y cada vez está mas cerca. 

Ahora sí que no tengo manera de esquivarlo. 

En el momento en que sus labios se posan en los míos, no se cómo mi cabeza otra vez: si le beso, mal, si no le beso, peor. 

Como estoy achispada pues… era de esperar que me dejara llevar. 

Dios mío, ¡qué bien  besa pequeño fisio! Mil vueltas al policía (aún tengo esa espina clavada) y casi a la altura de viejuno cool. 

Puff, no no no no no no no no.  Ni Macron ni leches, ¡que no!.

– Lo siento. No puede ser. Hip.Es que no puede ser. De verdad que…. que no! 

No sé muy bien qué decirle porque el camarero está ahí al lado, al otro lado de la barra. Acaba de dejar las vueltas y como le miro, pues me mira, y lo único que sale de mi boca es no,no,no,no. ¡Coño parezco mi jefa ¡ 

Querido lector, si has llegado hasta aquí leyendo te animo a que apuestes por el final de esta historia. ¿Qué hace Patetica?:

1. Se da la vuelta y se larga dejando plantado a puppy fisio en la barra del bar. 

2. Le dice al camarero que qué coño mira. Coge las vueltas con una mano y con la otra tira de puppy fisio y lo saca de ahí. Obviamente lo que ocurre después lo imaginan las mentes más calenturientas. ¿es mayor de edad? ¿es legal? Que fluya ¡¡ 

3. Puppy Fisio mira a Patetica y le dice: «creía que eras más madura, después de todo lo viajada y lo lista que pareces no creo que estés preparada para estar con nadie, o al menos conmigo». 

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