Decir adiós online

Ligar online, hasta ahora, no me ha dado resultados.

Me refiero a resultados positivos, porque malos tengo una ristra. Y tampoco es que pida mucho. Lo que sí que me he dado cuenta es que cada vez bajo menos el listón y esto no puede ser, o me gusta, o me gusta. No estoy yo para perder el tiempo, que hay más cosas que hacer en la vida. Si hay que decir adiós, cuanto antes mejor.

En esta época de pandemia he oído de todo, desde gente que ha dejado de usar las redes para ligar porque no es el momento, hasta artículos periodísticos que afirman lo contrario. El caso es que nos escondemos detrás de un perfil con nuestras mejores fotos donde tenemos el poder en un click.

Nos negamos la oportunidad de conocer a alguien simplemente juzgando fotos, pero es que hay algunos que tienen unos escaparates tan imposible que no queda más remedio que deslizar hacia la izquierda.  Adiós.

Luego me castiga el karma porque más de una vez me ha pasado, que yo, que me creo muy guapa, soy víctima del ghosting que se produce justo al momento de enseñar las «fotos complementarias».

Patsy y yo habíamos tenido esta conversación varias veces y, como buenas amigas que se apoyan, decidimos que a partir de ahora nunca más volveríamos a borrar a los «protonovios» sin dar explicaciones, porque eso duele. ¿Cómo decir que «no» cuando lo tienes tan claro? En muchas ocasiones en dos frases ya sabes si esta persona va a ser el hombre de tu vida, sobre todo si comete faltas de ortografía, ¡y de las grandes! Pero qué dificil es quedar bien y decir adiós online.

Porque ¿qué necesidad hay de hacer daño a la gente desapareciendo de repente? Igual soy yo, que soy muy sensible. Patsy tiene una ristra para seguir eligiendo pero a mí, me cuesta mucho hacer un match y no estoy como para perder soldaditos por el camino.

Se nos ocurrió que a partir de ahora utilizaríamos la táctica «no eres tu soy yo, perdona, acabo de salir de otra relación y pensaba que estaba preparada pero la verdad que no me apetece» y estas cosas que suenan tan bien. Siempre he odiado la expresión «mentira piadosa» pero en este caso no queda más remedio.

Dicho y hecho. Hago match con un tipo, voy a su perfil y cuando veo sus fotos… ¿en serio yo le he dicho «sí le» a este? A veces creo que el maldito algoritmo me hace luz de gas.

Vamos a leer, a ver si lo arreglamos. Le gusta la naturaleza, conserva el pelo, tiene moto como yo… Empezamos a hablar y parece un tío normal. A la quinta frase comete un error gramatical de los graves. Mal, comienza a acumular puntos negativos.

En 5 minutos ya podría haberle borrado. Pero fiel a la promesa de amiga sigo hablando con él. Me enseña alguna foto en la que se le ve mejor. Definitivo, no es mi tipo ni de lejos. A ver ahora como me lo quito de encima.

Rápidamente le corto y me despido hasta al día siguiente, con un poco de suerte este es de los que ya no aparecerán nunca más. Pero no, la tostada siempre cae del lado equivocado y amanece dando los buenos días.

Le contesto por la noche y la  verdad que parece majete. Me dice que vota a izquierdas (eso en mi público de Tinder es rara avis – primero por decirlo y segundo por serlo)  y que carga con «una mochila de 12 años». Que pesaditos sois con la metáfora de la mochila para hablar de vuestros hijos.

Podría decirse que con cierta pena le voy dando largas hasta que decido pasar a la acción. Mira… es que me he dado cuenta de que no me apetece empezar otra vez a conocer a alguien, lo siento mucho, no tendría que haberme metido en Tinder…

Se muestra comprensivo, me agradece que sea sincera. Yo me siento fatal pero sigo alimentando mi mentira. Quedamos como amigos, nos deseamos suerte y adiós.

Como soy una blanda no le borro de mi casi vacía lista de pretendientes, craso error porque a la mañana siguiente me llega otro mensaje de buenos días y de explicaciones varias por saber si ha metido la pata en algo. Está divorciado, se justifica por si no había quedado claro y el hijo no vive con él.

Aha. Muy bien, craso error 2.  Contestarle.

Por la tarde me vuelve a escribir preguntándome por mi día. Ha cambiado las fotos de perfil y cada vez vamos a peor.

Aha. Mi día muy bien, le contesto a las tantas de la noche. Perdona pero mañana tengo que madrugar. Craso error 3

Vuelve a aparecer al día siguiente preocupado por si había sobrevivido a mi madrugón.

Esto no sirve, podría estar cometiendo «crasos errores» eternamente.

Game over. Eliminar. Adiós.

Fin.

Total Page Visits: 1501 - Today Page Visits: 6

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *