Cuando me molesta tu novio…

Huelga decir que si afirmo que vuestros novios me caen mal no es por envidia…nooooo.

Y si digo novios es porque solo me fijo en las parejas jóvenes, muy jóvenes y de mediana edad. Las parejas mayores me producen dos sentimientos, uno es de envidia, toda la vida juntos y ¡qué felices! y el otro es de pesadilla, toda la vida juntos ¡qué horror!

Dónde me sobran los novios:

  1. En los probadores de las tiendas de ropa. Esto es que no lo llego a entender. Tener a un pasmarote en medio de un pasillo esperando…pero ¿qué os ha hecho el pobre chico? A mí nada, pero me molesta. Patsy y yo cuando vamos de compras cargamos una montaña de prendas máximas, que sabemos que no vamos a comprar, hasta esos probadores que siempre, no entiendo el porqué, están llenos de pelusas en el suelo. Esperamos hasta conseguir estar una enfrente de la otra y con la cortina abierta vamos probando y vamos hablando, echándonos unas risas porque generalmente nos queda todo fatal pero si está ahí tu novio…pues es un poco difícil.
  2. Esto es un «hilo que cuelga» del llevarte al novio al probador (punto 1) porque si está en el probador obviamente también te lo llevas de tiendas. Y entonces es el pasmarote número dos, con cara de amargado y parado en medio de un mar perchas atusadas con prendas femeninas. No digamos ya si estamos en lencería femenina.
  3. En el sitio donde voy a depilarme. Sí, por increible que parezca ahí también me los encuentro. La última vez tuve que quedarme de pié en la sala de espera hasta que saliste tú, la novia, y él se dignó a dejar el sitio libre. Yo es que lo flipo.
  4. En el cine para comer palomitas y no parar de hablar. Está claro que la primera cita no puede ser en el cine, la segunda tampoco. Si no os conoceis demasiado lo único que haceis es molestar con vuestras risas y conversación. Al cine se va a ver la película. Y sí, este punto se podría extender para más de la mitad de la población.
  5. En las reuniones de amigas. Si hemos quedado las chicas, ¿para qué te lo traes? En este caso tenemos dos modelos: el eterno pasmarote con cara de perro tristón ,que por lo menos no da guerra porque se queda ahí paradito y calladito y dos, el modelo odioso, ese que se cree el importante de la reunión y no para de hablar y de hacerse notar porque él es el más guay y «su chica» tiene suerte de estar con alguien tan divertido e inteligente mientras que algunas de nosotras…..

Algunas de nosotras nos dedicamos a darnos patadas debajo de la mesa para tomar nota y luego hacer escarnio. Si es que a veces ,y solo a veces, es mejor estar sola o bien acompañada con una amiguita. ¿ A que sí Patsy?

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