Bye viejuno

Así es, bye bye o la historia de otro que desapareció.

Antecedentes: Viejuno cool y Patetica no se ven en todo el verano porque cuando uno está en España el otro no, pero hay contacto telefónico cada semana, diez días aproximadamente.  Patetica vuelve de vacaciones y empieza septiembre probando en RRSS para buscar al Patetico de su vida.  (ver entrada: «Erase una vez en adopta un tío»)

Bueno, pues estaba yo aburrida en casa un domingo y me metí en Tinder, la noche anterior me habían comentado en una cena que es lo que se llevaba y una blogera en el dominical también saca el tema, con lo cual, pienso que es una señal. Allá voy Tinder ¡¡

Me abro una cuenta, pongo mis filtros de búsqueda y ¿quién me sale en primer lugar? Bingo ¡Ahí estaba viejuno cool, con su perfil cargadito de fotos ! Algunas de cuando iba a la universidad, que no veas si se quita años el tío.

Habíamos hablado justo el día anterior, él pidiendo que fuera a su casa y yo con el machaca de «tengo la moto rota, no puedo».

Y sí, hay relación moto rota- viejuno cool, si la moto está rota no voy a su casa, paso de perder el tiempo en el metro y pagarme un taxi ni me lo planteo por ir a echar un polvo, que no! Digna que es una.

Después del shock de ver a viejuno en Tinder y cogerme un mosqueo que me dura cinco segundos,  pienso ¿pero si yo estoy haciendo lo mismo? ¿Y qué se me ocurre?  Pues lo que a nadie se le ocurriría, mandarle un flechazo/like de esos, pero por si acaso no se da cuenta, le escribo por whatsapp.

– Te he visto en Tinder

– Y qué hacía?   ( a él nunca se le olvidan las tildes)

– Quitarte años

Se desconecta de whatsapp y cuando pienso que igual se ha mosqueado me empieza a hablar por Tinder. Le cuento lo del artículo en el dominical para hacerme la interesante y me dice:

– Anda, ven… Esa es la señal.

– A tu casa? – digo yo

– Quieres?

– Si quiero, pero no puedo.

– Por?

– Mi moto sigue en el taller, te lo dije ayer.

Me cuenta cosas que sabe que me encanta oír y al final dice:

– Ven…

– Ven tú – digo yo sin pensar. Oh no lo retiro que igual hasta vienes ¡¡

– Jajajaja, dime la dirección.

Después de un tira y afloja, en el que me dice que: sólo se puede quedar un par de horas porque tiene cita con el masajista «un domingo a las nueve de la noche y  que «en cuanto acabe la tortilla de patatas (foto incluida) salgo». Por el camino va  contándome las estaciones de metro que le van quedando y todo lo que va a hacer cuando me vea. En menos de una hora le tengo en mi barrio.

La próxima semana más.

Pdta: El dibujo este tan precioso es de mi best friend Binbin. Gracias mil. 

 

 

 

 

 

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