Sólo llevo un número

Recuerdo que recién cumplidos los 18 años mi madre me llevó al bingo.

Después de jugar un cartón y ver como en un par de minutos el dinero y el tiempo habían volado,  le dije que yo prefería mirar como ella marcaba los numeritos y yo guardarme el dinero. Nunca me han gustado los juegos de azar, igual es que en el fondo no creo en los cuentos de hadas. Continúa leyendo Sólo llevo un número

En el coche de papá

Con los progenitores hay un momento en el que pasas de ser hijo a ser padre.

Te piden parecer para todo, tecnología, bancos, seguros, el menú para las grandes ocasiones familiares…

Mi padre ha llegado a un punto en el que ya hasta me deja su coche. Él se sienta de copiloto y yo tomo los mandos. No me importa porque me gusta conducir, además creo que lo hago bastante bien, aunque todos pensamos que los que conducen mal son los demás. Continúa leyendo En el coche de papá

Decir adiós online

Ligar online, hasta ahora, no me ha dado resultados.

Me refiero a resultados positivos, porque malos tengo una ristra. Y tampoco es que pida mucho. Lo que sí que me he dado cuenta es que cada vez bajo menos el listón y esto no puede ser, o me gusta, o me gusta. No estoy yo para perder el tiempo, que hay más cosas que hacer en la vida. Si hay que decir adiós, cuanto antes mejor. Continúa leyendo Decir adiós online

Mis fans

No voy a quejarme de los perfiles que me ofrece Tinder cuando juego a que me muestre todos los solteros que tengo a mi alrededor con un simple desliz de dedo. Bueno un poquito sí.

Patsy me tiene dicho que haga el favor de bajar la edad en mi búsqueda. Como me gustan más mayores tengo el techo en los 50 años y yo creo que el maldito algoritmo sólo me muestra los «señores» de 49 y 50. Lo hace para fastidiarme y que pague la cuota, pero sigo resistiéndome. Y no es que yo me sienta como una universitaria pero es que de verdad… ¡peor que mi padre! Continúa leyendo Mis fans